¿Te resulta familiar?
¿Cada paso te recuerda
que algo no va bien?
Empiezas buscando un zapato más blando. Después acortas los paseos o evitas estar mucho tiempo de pie. No tienes que acostumbrarte a ese dolor: podemos estudiar qué lo provoca.
- Dolor o sensación de piedra bajo los dedos.
- Callosidades que vuelven a aparecer en la planta.
- Quemazón, hormigueo o calambres en los dedos.
- Molestias que condicionan el calzado y los paseos.

En el esquema, un metatarsiano más bajo recibe más presión al apoyar. Esa sobrecarga puede causar dolor y callosidades bajo el antepié.
Entender tu pie
No es un único problema.
Es un dolor con distintas causas.
La metatarsalgia es el dolor en la parte delantera de la planta, en la zona donde apoyan los metatarsianos. A menudo aparece porque reciben más presión de la que toleran, pero también pueden estar implicados una articulación, una bursa o un nervio.
La valoración nos permite distinguir qué estructura está afectada y elegir un tratamiento con sentido para ti.
Tipos de metatarsalgia
La marca en la planta
cuenta parte de la historia.
Una callosidad puede señalar una zona que recibe demasiada carga. Las metatarsalgias primarias se relacionan con la anatomía o la forma de apoyar; las secundarias, con otras enfermedades; y las terciarias pueden aparecer tras una cirugía previa.
Identificar el origen evita tratar como iguales problemas que necesitan soluciones diferentes.

Primero, las opciones conservadoras
Primero, aliviar la carga.
Después, decidir cómo avanzar.
Calzado y descarga
Una puntera amplia y una suela adecuada pueden reducir la presión. Las plantillas a medida permiten redistribuir el apoyo cuando las necesitas.
Ejercicio y cuidado del pie
Trabajamos la función del pie y tratamos las callosidades. Retirar un clavo alivia, pero también debemos entender por qué vuelve.
Tratamiento dirigido a la causa
La exploración y, cuando hace falta, la ecografía nos ayudan a valorar infiltraciones u otras opciones para las estructuras afectadas.
Si la sobrecarga persiste,
hay otras opciones.
Cuando las medidas conservadoras no bastan y está indicada, la cirugía mínimamente invasiva permite corregir el exceso de presión mediante incisiones de 2–3 mm en la parte superior del pie. La técnica se elige según la causa del dolor.

Microincisiones tras una intervención de metatarsalgia con cirugía mínimamente invasiva del pie.
¿Qué puede cambiar para ti?
Caminar desde el primer día
En la gran mayoría de los casos, el paciente camina el mismo día con una sandalia postoperatoria.
Vuelta a casa ese día
Un procedimiento ambulatorio, con planificación y revisiones para acompañarte en la recuperación.
Incisiones pequeñas
Pequeñas vías de acceso para actuar sobre el problema y reducir la huella visible de la intervención.
Del primer paso a la recuperación
Un plan para tu pie.
Y para tu vida.
Te escuchamos y exploramos
Nos cuentas dónde duele y qué has dejado de hacer. Estudiamos el apoyo y las pruebas que necesita tu caso.
Decidimos contigo
Empezamos por las medidas conservadoras. Si no bastan y la cirugía está indicada, te explicamos las alternativas y resolvemos tus dudas.
Seguimos a tu lado
Planificamos el tratamiento y las revisiones. Conoces los cuidados y cómo recuperar tu actividad progresivamente.
Tus dudas, con respuestas claras
Preguntas frecuentes sobre metatarsalgia.
Hablamos contigo
¿Quieres que valoremos tu caso?
Llámanos, escríbenos o déjanos tu teléfono. Te escuchamos.

